lunes, 21 de abril de 2014

Sobre la izquierda corrupta andaluza


Hubo un  tiempo no tan lejano en que ser de izquierdas equivalía a ser honrado y decente


Yo soy de izquierdas, de una izquierda tan,  tan  antigua que expulsaba con desprecio a los ladrones de sus filas, porque tenía claro que la izquierda sin honradez no es nada. 

De una izquierda que está abandonada en fosas anónimas porque hubo gente honrada capaz de morir por ello, una izquierda en donde los mas luchadores se apagaron míseramente en un piso humilde de barrio porque nunca se llevaron nada. 

Corren nuevos tiempos, las fosas solo sirven como propaganda electoral y el trinque propio siempre es perdonable, relativizable, comparable, minimizable. Siempre hay una estadística que dirá que el de enfrente roba un poquito más que el nuestro y así ganaremos elecciones, que es lo que importa. ¿A los luchadores honrados, a los represaliados? Que les den. Por antiguos y por tontos.