El pacto de gobierno de PSOE e IU en Andalucía parece ya insostenible. Lejos de contenerse, la brecha abierta en las últimas semanas en la coalición andaluza crece de forma incontrolable con una escalada verbal de sus dirigentes que ha llevado a situar de nuevo la posibilidad de un adelanto electoral en la primera línea. No hay una razón única y con suficiente peso que explique por sí sola unas elecciones autonómicas cuando aún queda un año para agotar la legislatura. Pero, por si acaso, los socialistas llevan días armando su relato político y hacen descansar en IU la responsabilidad de la actual situación de inestabilidad política.
La presidenta de la Junta, Susana Díaz, ha advertido de que si IU consuma su amago de convocar un referéndum entre su militancia para decidir la continuidad del pacto en Andalucía, directamente convocará elecciones. El coordinador regional de IU, Antonio Maíllo, replicó dando por hecho que la dirigente socialista “se explicaría mal” porque nadie le puede decir a su partido qué tipo de consultas puede hacer. De nuevo, reproches públicos e indisimulados tirones entre los socios. Ninguno pliega velas.
Justo en el momento en el que el coordinador regional de IU anunció la convocatoria de un referéndum el próximo junio para que la militancia decida sobre el pacto, sitúan los socialistas el punto de inflexión en las relaciones políticas. Esa es la versión del partido mayoritario. Acusan a IU de estar en una operación política de diferenciación y distanciamiento del PSOE que achacan a Alberto Garzón y su carrera hacia la candidatura en las elecciones generales con postulados próximos a los de Pablo Iglesias. El andaluz Antonio Maíllo es uno de los grandes valedores del diputado malagueño en su ascenso nacional. Es cierto que Garzón fue una de las voces más duras y críticas con el acuerdo en la Junta cuando se firmó en la primavera de 2012. En los últimos tiempos, cuando se le ha preguntado al respecto, no ha ocultado su incomodidad con el pacto aunque sus críticas han sido mucho más veladas.
Antonio Maíllo, coordinador general de IULV-CA (Efe)Antonio Maíllo, coordinador general de IULV-CA (Efe) Los socialistas insisten en que IU ha emprendido una estrategia de radicalización en sus posiciones políticas para frenar la fuga de votos a Podemos y están convencidos de que dentro de esa operación se incluye la ruptura del acuerdo en Andalucía. La federación de izquierdas capea como puede las voces de los críticos aunque cada vez más hay más convencidos en el seno de IU de que sería mejor romper que estar dentro del Gobierno.
Ese es directamente el discurso de Susana Díaz y de su equipo, incluyendo el número dos del PSOE-A, Juan Cornejo, que dejó claro de nuevo que si hay referéndum habrá elecciones. Desde el entorno de la presidenta andaluza insisten en que los tres últimos años de PSOE e IU en Andalucía han sido “razonables”, con relaciones “fluidas” y sin apenas incidencias. Solo una vez estuvo a punto de saltar por los aires. Fue por el realojo de los okupas de la Corrala Utopía y ahí Díaz si que confesó que estuvo a punto de convocar elecciones. Después, los dos socios se afanaron en cerrar heridas y pasar página. Aunque a la luz de los últimos acontecimientos el cierre fue en falso. La desconfianza y los recelos entre PSOE e IU alcanzan en estos días su punto álgido.
Díaz, dispuesta a convocar elecciones
¿Y ahora qué? Fuentes socialistas aseguran que la presidenta abrirá un compás de espera para ver si IU “rebobina” y cambia de actitud. Si no, advierten, la presidenta convocará elecciones. Los socialistas insisten en que Díaz no va a aguantar ni presiones ni desplantes políticos. “O se está dentro o se está fuera”, repiten los dirigentes del PSOE. No le temblará el pulso si la inestabilidad continúa, recalcan. En mitad de este maremágnum llama además la atención que no haya existido ningún encuentro al máximo nivel para tratar de arreglar el enfrentamiento.
Pablo Iglesias y Teresa Rodríguez (Efe)Pablo Iglesias y Teresa Rodríguez (Efe) Los tiempos están muy tasados. Las elecciones municipales del próximo mayo marcan la línea roja. Si Susana Díaz decide convocar antes, deberá hacerlo en las próximas dos semanas para cumplir el límite legal de 55 días entre comicios. Agotado enero, habrá que esperar a que pasen las municipales y los socialistas dan por hecho que inmediatamente después se entrará en un clima de campaña de las generales que nos les beneficia. Los riesgos son muchos. Si se adelantan las andaluzas se convertirían en la primera prueba real para ver si el imparable ascenso de Podemos que vaticinan las encuestas es real. No obstante, desde el PSOE andaluz insisten en que pese a todas las dificultades son el partido mejor situado. Es señalado por los sondeos como el partido ganador pese a la debacle general, aunque necesitaría de nuevo una política de alianzas para gobernar y la fragmentación del voto de izquierdas dibuja un escenario de pactos muy complicado.
Tampoco hay que perder de vista que Susana Díaz está deseando pasar la reválida de las urnas y, que de adelantar las elecciones y vencer en Andalucía, tendría la puerta abierta para montarse en el AVE y desembarcar en Madrid en caso de fracaso estrepitoso de Pedro Sánchez. Por mucho que la dirigente andaluza diga que no aspira a La Moncloa y dé su apoyo a su secretario general, los últimos movimientos internos y su estrategia dentro del PSOE distan mucho de este argumento. Hoy martes estaba previsto que viera la luz uno de los proyectos ‘estrella’ de IU, la ley de memoria democrática. Por si acaso, y arguyendo “problemas técnicos” de última hora, se ha pospuesto. Las señales no pueden ser más claras. Susana Díaz tiene apenas diez días para anunciar una decisión política que lleva días meditando.