sábado, 19 de mayo de 2012

Francisco Robles: El funcionario recortable



El funcionario recortable
Día 19/05/2012
 
«Tengo un funcionario / vestido de azul, / con su recortito / y su canesú. / Se puso naranja, / se me rebeló, / donde dije digo, / Diego recortó. / Dos y dos son cuatro / pero hay que restar / lo que le han quitado / Zetapé y Griñán». La canción del funcionario se canta a coro en los patios de los edificios donde se asienta el Antiguo y Nuevo Régimen andaluz, en los bares a los que ya no van a desayunar porque prefieren llevarse las galletas y el termo para ahorrarse la tostada con jamón, en los despachos donde tantos profesionales soportan el despecho de estos nuevos señoritos que hacen y deshacen, cortan y recortan a su antojo como si fueran los amos del cortijo.
Griñán y Valderas, el Dúo de las Tijeras, han descubierto el truco del almendruco para cuadrar las cuentas. La hoz se había quedado arrumbada en el imaginario agrario de Sánchez Gordillo, al que habría que llamar, por su madridismo confeso y su gusto por jugar a su manera, el Gordillo Ronaldo de la izquierda andalusí. Inciso: no decimos andaluza sino andalusí porque los que antes decían no a todo, ahora dicen sí de forma continua y recurrente. Por eso han recuperado la hoz para segar los magros sueldos de los funcionarios, y han sacado del baúl de los recuerdos —de Bakunin a Karina sólo hay un paso— el martillo que les viene de perlas para cuadrar las cuentas a martillazo limpio.
Así han creado, entre Griñán y Valderas, alias el Dúo de las Tijeras, la figura del funcionario recortable. Si ZP les quitó una parte del sueldo, ahora les rebajan otra porción para que se enteren de una vez que quien corta el bacalao no es la derechona, tradicional enemiga del currante, sino la izquierda que presume de defenderlo de las garras neoliberales del capitalismo salvaje. A los funcionarios siempre les pegan la cornada por el pitón izquierdo aunque los amenacen del peligro que encierra el cuerno derecho. Y en estos nuevos y viejos tiempos, con la complicidad de esa Izquierda Unida que sigue trazando líneas rojas mientras unta la manteca colorá.
El funcionario recortable está pagando los platos rotos de la crisis y la rebelión que protagonizó cuando se echó a las calles vestido de naranja. El Antiguo y Nuevo Régimen no parte peras con nadie. Visto y comprobado que ahí no está el caladero electoral de los partidos ni de sus satélites que conforman el sindicato vertical, el funcionariado se verá sometido al recorte que permita mantener los puestos de trabajo —lo de trabajo es un decir— de los miles de enchufados que trabajan para los partidos y sus respectivos sindicatos desde la Administración. Como buenos caciques que son, aplican las normas de aquellos gobernantes decimonónicos. Eslogan en consonante, que rima con tunante: «El enchufado es intocable / y el funcionario es recortable».