jueves, 10 de octubre de 2013

INADMISIBLE: Un grupo de sindicalistas increpa a Alaya antes de marcharse a un restaurante de lujo



En Andalucia, la Justicia no se puede meter en nuestros asuntos, ¿vale?

El sindicalismo de cebo y recebo, el complice y manso sindicalismo al servicio de su patrón, la Junta, resulta que solo le echa huevos a la mujer que les está metiendo las cabras en el corral.

El sindicalismo cobarde, el que no tiene la dignidad de por sus propios medios acabar con sus corrupciones a costa de los desempleados, el que monta una huelga general contra la reforma laboral y luego se la aplica sin rubor a sus trabajadores, el de las comilonas en la Feria a costa de los parados, el sindicalismo que trinca el dinero para mujeres desfavorecidas y se lo gasta en alquilar locales para sus convenciones...va y le echa güevos a Alaya.

El sindicalismo peronista, chulo, autoritario, omnipotente...se cree que es especial. Porque son los amigos del Régimen se lo han creido.

El sindicalismo que no pensó dos veces que sus actos echaban paletás de mierda a sus camaradas muertos y torturados por causas justas, invoca al franquismo como taparrabos de sus vergüenzas.

El sindicalismo de ellos y ellas, de hombres y mujeres, no tiene otro insulto que el de...fea. La caspa rancia y cuartelera, la que huele a zorruno le sale al primer insulto.

Si de verdad querían insultar podrían haber llamado a Alaya corrupta, ladrona, sinvergüenza, traidora, vendida, cobarde, mansa o apesebrada...pero si lo hubieran hecho, en lugar del machista ¡fea! no estarian hablando, precisamente, de Alaya.

Un grupo de sindicalistas increpa a Alaya antes de marcharse a un restaurante de lujo

Día 10/10/2013 - 18.52h

La instructora de los ERE ha entrado a los juzgados de Sevilla entre los gritos de «fea» y «libertad» de varias decenas de sindicalistas

Varias decenas de sindicalistas de UGT y CC.OO. se han concentrado este jueves a las puertas de los juzgados donde en las próximas horas la juez Mercedes Alaya va a interrogar a los detenidos imputados en el caso de los ERE fraudulentos dentro de la segunda fase de la Operación Heracles.
Los sindicalistas, algunos de los cuales también estaban cuando esta mañana llegó a los juzgados la instructora del caso que tiene contra las cuerdas a UGT, han gritado «libertad» a la magistrada a su llegada a los juzgados de Sevilla. La han llamado «fea» cuando salía al mediodia a comer. También algunos han hablado de «detenciones franquistas». Por la tarde no han conseguido su propósito ya que la magistrada ha accedido al juzgado por la otra puerta.
Sin embargo, como es habitual en ella, Alaya no se ha inmutado y ha seguido su camino con paso firme y sin cambiar el semblante. El «escrache» se produce después de que la instructora haya puesto la lupa sobre los sindicatos, (tiene incluso una pieza abierta solo sobre las facturas falsas de UGT) y después de que haya ya una veintena de sindicalistas imputados. De hecho en la segunda fase de la Operación Heracles han sido arrestados ocho.
Sin embargo los sindicalistas, que están siendo investigados por las comilonas, las facturas de cenas a base de langostinos y otros convites, no se han conformado con un bocata. Se han tomado el café o la cerveza en el restaurante de lujo que hay justo enfrente de los juzgados. Al fin y al cabo, ellos mejor que nadie saben que siempre ha habido clases.